Quiromasaje



Bajo la etiqueta de quiromasaje se agrupan una serie de técnicas de manipulación, presión, estiramiento y masaje con fines curativos, preventivos y relajantes, aplicados a mano por un terapéuta, y acompañados en ocasiones con la aplicación de aceites, lociones o tónicos.

El quiromasaje busca, ante todo, relajar los músculos y tejidos blandos para facilitar su irrigación y drenaje de toxinas, y permitirles una mejor vida útil, disminuyendo el riesgo de infecciones y dolencias. También son recomendados como complemento en el tratamiento de ciertas contracturas y de algunos tipos de edemas. En general, se recomienda para el drenaje y circulación de la linfa.

Dentro de las terapias alternativas, el quiromasaje se utiliza para abrir líneas energéticas en complemento con la acupuntura y de la medicina natural homeopática. Psicológicamente, el valor de recibir en nuestro cuerpo la fortaleza de otro cuerpo y la actividad física es siempre de gran  beneficio.

Las técnicas de quiromasaje pueden englobarse en dos tendencias:

Directa (o local): aplicada con la mano sobre los tejidos, para buscar un efecto inmediato sobre el lugar de la aplicación mediante la presión, la fricción o el estiramiento. Funciona para favorecer la circulación, drenar edemas, eliminar cicatrices, favorecer el funcionamiento hormonal y la elasticidad de la piel y las articulaciones.

Indirectas (o reflejas): aplicadas con la mano o auxiliares (como los compresores de la presoterapia) alrededor de una zona afectada para relajarla. Ideal para la irrigación de capilares sanguíneos y el equilibrio del sistema nervioso.

Puede aplicarse independientes o complementariamente, siempre que se comprenda que el quiromasaje no es en sí mismo una cura, sino un sistema de facilitar la función del organismo mediante una estimulación física externa.

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